De la colonización espacial al transhumanismo

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En la última edición del World Science Festival en Nueva York, los eminentes genetistas Thris Mason y Ting Wu, junto con el astrobiólogo Caleb Scharf, discutieron sobre las posibilidades de modificar el cuerpo humano para adecuarlo a la vida en otros planetas.

Silvia Solans

Elon Musk, fundador de Tesla Motors y Space X, tiene el proyecto de establecer una
colonia humana permanente en Marte nada menos que en 2022, que es como decir
pasado mañana.
Probablemente esto tardará algunas décadas más en suceder, pero la historia sugiere la
colonización espacial como el siguiente paso inevitable de la humanidad.
Imaginemos pues que se establece una colonia en Marte pasado mañana. En sólo dos
generaciones, el lenguaje de los colonos espaciales cambiará, su cultura dejará de tener los referentes terrestres para generar otros. Desarrollarán su propia tecnología. Y finalmente, su cuerpo se modificará, y nunca más podrán volver a la Tierra. Sus huesos serán demasiado débiles para soportar la gravedad de nuestro planeta, sus ojos se cegarán con la intensidad de un Sol más cercano.

¿Los consideraremos humanos todavía o como una nueva especie?
En un futuro todavía más lejano, la colonización espacial podría llevarnos más allá de nuestro sistema solar, y la estrella más cercana a la Tierra se encuentra a cuatro años luz. El límite que nos impone la relatividad de Einstein significa que para viajar a un planeta de otra estrella tendríamos que construir enormes naves espaciales y viajar durante generaciones y generaciones a través del vacío estelar.
¿Podemos cambiar nuestro genoma para adaptar el cuerpo humano a la ingravidez? ¿O
prolongar la esperanza de vida unos centenares de años? ¿Modificar el ADN para que sea inmune a la fuerte radiación cósmica que afecta a los astronautas en la Estación Espacial Internacional?

Los genetistas Thris Mason y Ting Wu están investigando todas estas cuestiones y afirman que sí, que podremos hacer todo esto y retocar nuestro propio genoma para ser capaces de vivir más allá de la Tierra.

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Y a partir de esta afirmación surgen numerosas cuestiones éticas respecto a los límites y
riesgos de la manipulación genética. El sector privado hace tiempo que patenta genes
modificados. Los Estados no han legislado de forma clara y conjunta. Y los científicos están tremendamente preocupados por la ausencia de un debate social sobre todos estos temas tan trascendentes para nuestra especie.
De modo que, antes de que otros tomen todas las decisiones, debatamos.

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Autor: tecnotrad

Professional Technical Translator Blogs: https://otrasfuentes.wordpress.com http://cienciaenvose.wordpress.com

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